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Tumores neuroendocrinos pancreáticos: Gastrinoma

¿Cuál es el tratamiento médico de gastrinoma y ZES?

El abordaje del tratamiento de los pacientes con gastrinoma y ZES ha sufrido una evolución durante los últimos cincuenta años.  Inicialmente, una terapia efectiva consistía en una cirugía agresiva que incluía la resección total del estómago.  El objetivo de la cirugía era eliminar el órgano responsable del aumento de la producción de ácido con el fin de controlar la enfermedad úlcera péptica que es debilitante y a menudo amenaza con la vida.  En la era moderna,  la base del tratamiento es controlar la secreción excesiva de ácido gástrico mediante medicaciones.  Los antagonistas H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina) solos o en combinación con agentes anticolinérgicos  (probantine, isopropamida) y los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol).  Estas medicaciones inhiben la secreción de ácido y se han utilizado con éxito en el tratamiento a largo plazo de los pacientes con ZES.  El alivio de los síntomas no siempre refleja la efectividad de la terapia antiácida.  La mayoría de los estudios han demostrado que para evaluar la efectividad de la terapia, se debe medir la secreción de ácido gástrico mientras el paciente está tomando la medicación.

Los pacientes con ZES a menudo requieren de dosis más altas de medicamentos antiácidos en comparación con los pacientes con enfermedad úlcera péptica o reflujo gastro-esofágico. El uso a largo plazo de dosis más altas de antagonistas de H2 y omeprazol han demostrado ser eficaces y seguras.

El aumento de la secreción de ácido gástrico en pacientes con ZES debe ser controlado porque la mayoría de los pacientes no serán curados después de la exploración quirúrgica.  Si se controla la hipersecreción de ácido, los pacientes tienen una excelente calidad de vida; sin embargo, el pronóstico a largo plazo está determinado por la naturaleza maligna del gastrinoma.  Hasta el 90% de los gastrinomas pueden ser malignos, por lo tanto, es importante considerar la terapia quirúrgica dirigida hacia la enfermedad primaria y las metástasis si es factible en pacientes con ZES esporádicos.  La enfermedad metastásica, a menudo, se localiza en el hígado y puede ser controlada mediante resección quirúrgica, infusiones regionales o ablación por radiofrecuencia.  El trasplante de hígado puede ser considerado como una opción de tratamiento para aquellos pacientes con metástasis aisladas en el hígado en los que los abordajes descritos anteriormente no son posibles y que no tienen evidencia de enfermedad extrahepática 

Las terapias sistémicas, otras que  las dirigidas al control de la secreción ácida, han tenido una utilidad limitada.  Terapias dirigidas a los receptores de somatostatina tales como el octreotide y el octreotide radiomarcado, se han utilizado con resultados variables.  Las quimioterapias sistémicas, como el cisplatino y la adriamicina también han sido utilizadas con un éxito limitado.  La base del tratamiento sigue siendo, cuando es posible, la eliminación o la citorreducción quirúrgica y el uso de medicamentos para controlar la secreción de ácido con el fin de controlar los síntomas.

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